6 consejos para pacientes con enfermedad arterial periférica (EAP)

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La enfermedad arterial periférica (EAP) es una afección cardiovascular insidiosa que muchas veces no se diagnostica hasta que se encuentra en una fase avanzada y empieza a mostrar síntomas observables, y esto ocurre con mucha frecuencia a causa de la infrautilización de los métodos de diagnóstico. No obstante, a diferencia de otras muchas enfermedades cardiovasculares (ECV), puede tratarse con éxito si se diagnostica puntualmente.

En 2010 se registraron cerca de 202 millones de personas con EAP, aunque actualmente esta cifra es superior a causa del aumento de la prevalencia de algunos factores de riesgo, como el envejecimiento de la población y la diabetes [1]. Además de estos dos factores, existen muchos otros, como el tabaquismo y la obesidad – por ejemplo, factores de estilo de vida que están dentro del control del paciente. Sin embargo, como diría cualquier médico, muchas de esas personas tienen grandes dificultades para dejar su adicción a la nicotina y mantener un peso saludable (especialmente si ello implica ejercicio físico), a no ser que se enfrenten a los resultados más graves para su vida y su bienestar.

Lamentablemente, cuando llega ese momento, puede ser demasiado tarde para iniciar un tratamiento efectivo (conservador). El diagnóstico de la EAP como tal conlleva un mayor riesgo de mortalidad (por cualquier causa): el índice de mortalidad a 5 años (desde la fecha del diagnóstico) se sitúa en el estadio del 30 % (vs. 10 % para el grupo de control), y cerca del 75 % de esas muertes son de naturaleza cardiovascular [2]. Este hecho no debería sorprendernos, ya que la EAP y más específicamente la puntuación del ITB (índice tobillo-brazo) (el mejor método de diagnóstico para la EAP) constituyen un indicador importante de la salud cardiovascular global y puede mejorar la precisión de la predicción del riesgo cardiovascular más allá de la FRS (puntuación de riesgo de Framingham) [3]. Existen muchas otras estadísticas que los médicos pueden usar para señalar la importancia de las recomendaciones para sus pacientes con EAP.

Qué debería recomendar un método a sus pacientes con enfermedad arterial periférica (EAP)

El diagnóstico temprano de la EAP sobre la base de la puntuación del ITB (o a través de otros métodos de diagnóstico) es el primer requisito previo para conseguir un tratamiento efectivo. La gestión de los factores de riesgo después de tratamientos más invasivos, como la revascularización, también resulta beneficiosa, pero, naturalmente, es menos deseable que la prevención o, al menos, la reducción del riesgo de sufrir las complicaciones más graves de la EAP (heridas arteriales, isquemia crítica del miembro y amputaciones). Algunos de los otros riesgos no pueden modificarse y no se explican con detalle en este artículo, mientras que los factores modificables pueden encontrarse más abajo en una lista de recomendaciones que deberían hacer todos los médicos al tratar a un paciente con EAP diagnosticada.

Lista de recomendaciones para pacientes con EAP

  • Abandono del tabaquismo. Los médicos deberían alertar a su pacientes que fuman que el tabaco es el factor de riesgo modificable más importante para la EAP y para otras EVC, como la enfermedad arterial coronaria (EAC); la primera causa de mortalidad entre todas las enfermedades (9,43 millones de muertes en 2016) [4]. Los pacientes deberían entender la comorbilidad dañina de ambas enfermedades, ya que los estudios han demostrado que los pacientes con EAC y EAP salen peor parados a nivel de salud cardiovascular que las personas que solo tienen EAC [5]. El tabaquismo por sí solo también aumenta la gravedad de la EAP y aumenta considerablemente el riesgo de mortalidad a 5 años entre el 40 % y el 50 % [6, 7]. Además, si el paciente necesita cirugía (bypass), el hábito de fumar tendrá un efecto perjudicial en los resultados del procedimiento; al menos una reducción del 50 % en la posibilidad de supervivencia en un periodo de 5 años posterior a la cirugía [7].
  • Mantenimiento de un peso corporal saludable. Los pacientes que sufren de obesidad o peso excesivo (aunque los pacientes con peso insuficiente también están en riesgo) deben recibir consejos para mantener un peso saludable, a través de una dieta sana y ejercicio físico (esto también es importante desde el punto de vista de la hipertensión). Los estudios han indicado que las personas con peso insuficiente (IMC inferior a 18,5 kg/m2) con EAP tienen un mayor riesgo de mortalidad, mientras que las personas mayores (pero saludables) con un IMC superior tienen una mayor incidencia de EAP [8, 9].
  • Tratamiento de la hiperlipidemia. Los médicos deben recordar a los pacientes que deben mantener una dieta saludable (baja en alimentos grasos) y deben tener cuidado si toman medicamentos de disminución de lípidos (estatinas y otros fármacos), ya que estos hábitos mejoran el tratamiento de la EAP. Dado que la EAP es indicativa de ateroesclerosis sistémica, que está relacionada con un riesgo considerable de mortalidad cardiovascular, el tratamiento de la hiperlipidemia reduce la probabilidad de sufrir resultados adversos (mortalidad vascular, mortalidad total, eventos de EAC, infartos y revascularizaciones no coronarias) [10].
  • Tratamiento de la hipertensión Como en el caso de la hiperlipidemia, este tratamiento tiene efectos positivos más allá de la EAP. Los médicos deberían recordar a sus pacientes la importancia del ejercicio físico para tratar la hipertensión [11]. Varios estudios han demostrado que una reducción de tan solo 2 mmHg en la presión sanguínea sistólica se traduce en una reducción de la mortalidad a causa de los infartos del 6 %, y a causa de la EAC del 4%. Por otro lado, una reducción de 5 mmHg reduce el riesgo de sufrir un infarto y EAC en un 14 % y un 9 %, respectivamente [12]. Cada vez hay más pruebas de que en algunos casos el ejercicio físico puede ser tan efectivo como los fármacos antihipertensivos [13]. Con todo, los pacientes que toman una medicación regular de fármacos antihipertensivos no deben dejar de tomar sus medicamentos, naturalmente.
  • Tratamiento diligente de la hiperglucemia. Los pacientes diabéticos tienen un riesgo particularmente alto de sufrir EAP y unos índices superiores de morbilidad y mortalidad asociados. Por ejemplo, la claudicación intermitente (el síntoma más típico de la EAP) es 3,5 veces más prevalente en hombres y 8,6 más prevalente en mujeres diabéticas que en personas no diabéticas (de sus respectivos géneros) [14]. Paralelamente, las personas cuya EAP avanza hasta la isquemia crítica del miembro (ICM), – según los estudios, del 50 % al 76 % de los pacientes—sufren resultados más graves que las personas no diabéticas [15, 16, 17]. Esta información es muy reveladora y los médicos pueden y deben usarla para tratar a pacientes diabéticos con EAP que tienen dificultades para seguir un programa de tratamiento. El tratamiento apropiado de la diabetes como tal tiene muchas ventajas en la progresión y la gravedad de la EAP [18].
  • Comprobación periódica del índice tobillo-brazo. Esta recomendación está dentro de la esfera de influencia del médico, ya que es poco probable que el paciente disponga de herramientas de diagnóstico adecuadas. Sin embargo, los médicos deberían explicar a sus pacientes diagnosticados el razonamiento que explica la necesidad de comprobar el ITB periódicamente: la puntuación más negativa es indicativa de la progresión de la EAP y de la falta de eficacia de su tratamiento.

El tratamiento de la EAP en pacientes que no siguen sus tratamientos puede ser complejo para muchos médicos. Recomendamos a los médicos que sigan la lista de recomendaciones anterior para proporcionar una información útil a sus pacientes que les convenza de la necesidad de cambiar su forma de vida para mejorar su enfermedad.

Más información sobre:

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Referencias:

[1] https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/23915883

[2] https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1994028/

[3] https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2932628/

[4] https://www.who.int/healthinfo/global_burden_disease/GHE2016_Deaths_WBInc_2000_2016.xls

[5] https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/12679757

[6] https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/3591463

[7] https://www.ejves.com/article/S1078-5884(03)00356-3/fulltext

[8] https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/29088925

[9] https://academic.oup.com/aje/article/174/9/1036/168550

[10] https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3374648/

[11] https://bjsm.bmj.com/content/50/6/356

[12] https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4914008/

[13] https://www.bmj.com/company/newsroom/exercise-may-be-as-effective-as-prescribed-drugs-to-lower-high-blood-pressure/

[14] https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0735109705028627

[15] https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/17306950/

[16] https://www.jvascsurg.org/article/S0741-5214(06)02258-0/fulltext

[17] https://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1191/1358863x03vm511oa

[18] https://care.diabetesjournals.org/content/26/12/3333