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Introducción

Hasta aproximadamente la última década, los cardiólogos europeos estaban especializados en el tratamiento de las enfermedades cardíacas y vasculares. Sin embargo y como consecuencia de los avances en los métodos tecnológicos de diagnóstico y tratamiento, así como de la aparición de nuevas especialidades y subespecialidades, los cardiólogos se están centrando cada vez más en las enfermedades cardíacas y restringiendo, de esta manera, su campo de actuación. Este cambio de orientación ha contribuido con el tiempo a que los cardiólogos desatiendan las enfermedades vasculares. Según una encuesta europea realizada hace varios años, los cardiólogos jóvenes muestran menos interés en las vasculopatías periféricas, como la enfermedad arterial periférica (EAP), y atienden a un escaso número de pacientes con dichas enfermedades.

La disminución del interés por parte de los cardiólogos ha supuesto, asimismo, una brecha mayor en el tratamiento de la población que padece la EAP, cuyo número sigue en ascenso. Los cardiólogos no incluyen la evaluación de los vasos sanguíneos periféricos en las revisiones médicas periódicas de prevención cardiovascular. Tampoco preguntan a sus pacientes si presentan síntomas vasculares ni realizan pruebas de diagnóstico para la detección de patologías vasculares, como la evaluación de la función endotelial, arteriografías de carótida y femoral, medición del índice tobillo-brazo y la estimación de la rigidez aórtica, mientras realizan las evaluaciones de sus pacientes. La mayoría de los pacientes con enfermedades vasculares son tratados por cirujanos vasculares, especialistas en medicina vascular o en trombosis y, en algunos sitios, por angiólogos. Todo esto ha dado como resultado deficiencias en el diagnóstico y tratamiento de pacientes con la EAP y otras enfermedades vasculares.

Por otro lado, es imprescindible no olvidar que las enfermedades vasculares, como la EAP, son las principales causas de enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares. Las investigaciones han demostrado sin lugar a dudas que un diagnóstico a tiempo de la EAP y otras enfermedades vasculares, así como un tratamiento eficaz pueden reducir la incidencia y la mortalidad de las enfermedades cardíacas. Un estudio ha constatado que la mortalidad en pacientes cardíacos se puede ver reducida en torno a un 7 % mediante pruebas de detección tempranas y un abordaje adecuado de la EAP, así como de otras enfermedades vasculares. Además, las investigaciones en el campo de las vasculopatías como la EAP pueden mejorar el diagnóstico y el pronóstico de los riesgos cardíacos en los pacientes, lo que lleva a un tratamiento rápido y eficaz. Incluso aunque el paciente ya tenga una enfermedad cardíaca, la presencia simultánea de la EAP indicaría un aumento del riesgo de mortalidad, por lo que se deberían adoptar unos pasos preventivos adecuados para evitar la muerte.

Es fundamental tener en cuenta que la mayoría de pacientes diagnosticados de enfermedades cardíacas puede que también padezcan otras patologías vasculares y viceversa. Por consiguiente, es importante proporcionar un cuidado holístico a estos pacientes para mejorar su salud cardiovascular general. Esto, sin embargo, no se cumple puesto que los centros de accidentes cardiovasculares y los servicios de cardiología y angiología están separados en hospitales y clínicas. Además, la evaluación de los vasos sanguíneos periféricos no se considera una prioridad entre cardiólogos.

Es fundamental, además de estar recomendado por las directrices de la ESC, el establecimiento de equipos multidisciplinares, que incluyan un cirujano cardiovascular, un cardiólogo y otros médicos. Esto puede ayudar a mejorar las técnicas de abordaje de los pacientes cardiovasculares. El estado de los vasos sanguíneos debe estar integrado en el abordaje del paciente ya que esto puede ayudar a mejorar la calidad de vida y la respuesta general de los pacientes. [4, 5].

Además, unas técnicas de detección eficaces pueden reducir la mortalidad a causa de problemas cardiovasculares, gracias a la identificación a tiempo de vasculopatías como la EAP. Las pruebas de detección de la EAP deberían realizarse a adultos mayores de 50 años que presenten los factores de riesgo mencionados anteriormente. [6] Tradicionalmente, la medición del índice tobillo-brazo (ITB) ha sido la prueba de detección de primera línea más usada para diagnosticar la enfermedad arterial de los miembros inferiores como la EAP. El índice tobillo-brazo (ITB) es una prueba de detección vascular no invasiva, que se calcula al dividir la presión sistólica más alta en el tobillo entre la presión sistólica más alta en el brazo. [1, 2, 3] La prueba es muy sensible y específica, tiene una precisión muy sólida y se usa ampliamente para el diagnóstico y el tratamiento tempranos de la EAP (enfermedad arterial periférica).

Dispositivos nuevos para la medición del índice tobillo-brazo (ITB)

Un ejemplo destacado de entre los más novedosos dispositivos de medición del índice tobillo-brazo es el dispositivo MESI mTABLET. El sistema de diagnóstico MESI mTABLET es un sistema integral multifunción, que incorpora módulos de diagnóstico, historias clínicas de pacientes y aplicaciones médicas de gama superior. El dispositivo está diseñado y fabricado para los profesionales sanitarios con una consulta moderna en mente. El dispositivo incorpora un sistema de índice tobillo-brazo inalámbrico automatizado, con tecnología para combinar múltiples brazaletes, que permite una medición simultánea de las presiones del tobillo y del brazo. También incorpora un algoritmo PADsense™ para la detección de la enfermedad arterial periférica grave.

Todas las mediciones y los datos de los pacientes se almacenan y sincronizan automáticamente en el historial médico electrónico incorporado: MESI mRECORDS, disponible en MESI mTABLET y desde cualquier dispositivo habilitado para Internet, de forma segura y sencilla.

Este dispositivo no invasivo mide simultáneamente el índice tobillo-brazo (ITB) y utiliza la tecnología de evaluación vascular y análisis de forma de onda para generar información de diagnóstico. Este dispositivo puede implementarse en cualquier sistema y mejora la experiencia general de los usuarios. El dispositivo MESI mTABLET ayuda a los pacientes a seguir las recomendaciones del diagnóstico y asegura que todos los pacientes en riesgo pueden conseguir un diagnóstico a tiempo utilizando un procedimiento muy simplificado.

Otras características exclusivas del dispositivo son:

La EAP es una enfermedad con una alta prevalencia y una morbimortalidad similar a la de la enfermedad arterial periférica. Sin embargo, la enfermedad dispone de menos investigación y tratamiento. Esto lleva a un aumento del riesgo de que los pacientes sufran un paro cardíaco. La atención centrada de los cardiólogos en los síntomas cardíacos conlleva a no tener en cuenta la evaluación de las enfermedades vasculares. Un enfoque multidisciplinar es muy necesario para diagnosticar y tratar la EAP a tiempo. Además, las nuevas e innovadoras tecnologías de diagnóstico son necesarias para mejorar la respuesta general de los pacientes que padecen la EAP.