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El-futuro-de-las-practicas-de-atencion-primaria

La tecnología moderna ha transformado profundamente muchos aspectos de nuestras vidas de un modo nunca visto antes. Esto abarca no solo los aspectos triviales, como encontrar el mejor restaurante en una zona o buscar las nuevas tendencias de la temporada sin tener que visitar las tiendas físicas, sino también los campos más importantes de la actividad humana como la medicina.

Gracias a los avances en el sector de los dispositivos médicos, los facultativos pueden asignar más tiempo a la formulación de planes de tratamiento partiendo de resultados de diagnóstico exhaustivos y no ambiguos, en lugar de juzgar la gravedad y el alcance de la enfermedad buscando entre montañas de datos (documentos) y resultados (una situación común antes de la aparición de los ordenadores personales y su uso en la medicina).

Quedaron atrás los días en que algunas afecciones médicas solo podían diagnosticarse a través de la especulación basada en la sintomatología o la cirugía invasiva con un riesgo considerable para el paciente, o dispositivos médicos que podían ser nocivos incluso para los médicos (como las primeras máquinas de rayos x). A pesar de los avances en la tecnología de diagnóstico, la intervención humana se sigue considerando necesaria para interpretar los resultados y decidir el mejor curso de acción.

Actualmente, la tecnología puede ser de gran ayuda para los médicos y otros profesionales sanitarios, y ha demostrado su valor en el sector de la gestión y el almacenamiento de registros médicos. Los historiales médicos electrónicos (HME) o historias clínicas electrónicas (HCE), como otros los llaman, están sustituyendo lentamente a los registros en papel para llevar la atención sanitaria a la era digital. Estos métodos ofrecen muchas ventajas, como el simple hecho de que la utilización de HCE se asocia con una atención de mejor calidad [1, 2]. La siguiente ventaja sería la uniformidad de la información, eliminando errores (costosos) provocados por la caligrafía ilegible de los médicos [3, 4, 5].

Los usuarios de HCE también pueden beneficiarse de la trazabilidad (quién, cuándo y por qué se han realizado alteraciones en los registros) y la consecuente reducción de las reclamaciones por negligencia médica [6]. Un estudio reveló que, mientras el 6,1% de usuarios de HCE había experimentado negligencias en el sector privado, esa cifra era muy superior (10,8%, casi el 80% más que en los usuarios de HCE) en los usuarios de registros convencionales en papel [7]. En último lugar, pero no por ello menos importante, tenemos la opción de compartir las HCE entre varios usuarios, tanto si están sentados detrás de un PC, sosteniendo una tableta o un teléfono móvil. Solo unos pocos sistemas de gestión de HCE permiten ese intercambio de datos en una plataforma transversal. Cabe destacar que hay algunos que incluso están integrados directamente a los dispositivos de diagnóstico para poder guardar y compartir automáticamente los resultados de las pruebas. Las HCE mejoran significativamente la eficacia del flujo de trabajo en los centros sanitarios donde se utilizan y permiten que los médicos dediquen más tiempo a sus pacientes en lugar de lidiar con trabajos administrativos.

¿Cuál es el futuro de las prácticas de prevención en la atención primaria?

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La esperanza de vida media está aumentando en los países desarrollados y se prevé que supere los 90 años (para mujeres) en algunos países para las personas nacidas en el año 2030 [8]. Esta afirmación es una prueba de los avances en medicina, tanto en atención preventiva como curativa, que van de la implementación de programas de prevención/concienciación sobre los peligros de fumar o la falta de actividad física regular (por ejemplo), a la aparición de métodos de tratamiento efectivos para enfermedades que hasta hace poco eran incurables. Sin embargo, el aumento de la esperanza de vida también se asocia a una serie de desafíos que serán más aparentes con el aumento del número de pacientes y la complejidad creciente de sus necesidades médicas.

Basándonos en datos históricos actuales sobre las tendencias médicas, es razonable esperar que con el paso de los años las personas se verán afectadas por más enfermedades y pasarán más años conviviendo con una enfermedad (o enfermedades) o una discapacidad [9]. A pesar de los avances en los cuidados preventivos, la probabilidad de estar afectado por muchas afecciones, como la enfermedad arterial periférica (EAP), simplemente aumenta con la edad [10]. Otro factor agravante es la comorbilidad, como (de nuevo) en el caso de la EAP, que se asocia con muchas enfermedades cardiovasculares graves (ECV) (enfermedad arterial coronaria, accidente cerebrovascular) y otras enfermedades [11]. La otra afección comórbida más notable es la diabetes, que es una enfermedad compleja y difícil de tratar en sí misma, por no decir en combinación con la EAP [12]. La formulación y la gestión de un plan de tratamiento efectivo es un único paciente es una tarea compleja, pero resulta casi inviable que un único facultativo lo aplique a un gran número de pacientes, al menos si se utilizan las metodologías y los protocolos de flujo de trabajo anteriores.

La digitalización de la medicina pretende mitigar estos problemas por medio de la integración de sistemas de gestión e intercambio de datos de las HCE en dispositivos de diagnóstico, así como la proliferación de su uso en la medicina preventiva y curativa. Aunque suene futurista, ya está en uso en la actualidad, aunque solo en cierto grado. La única excepción son las HCE, que se están empezando a usar de una forma bastante rápida. Un segmento de la digitalización es el uso de la tecnología móvil comercial habilitada con sensores de diagnóstico, dispositivos de diagnóstico llevables e implantables para adquisición e intercambio de datos [13]. La implementación de un sistema de estas características, especialmente a gran escala, está repleta de dificultades asociadas al big data y a la aplicación de una ciberseguridad efectiva [14].

Gracias a obvias ventajas, la digitalización también está preparada para transformar el sector médico privado, el cual no suele estar sujeto a limitaciones presupuestarias y políticas internas que pueden obstaculizar la adopción de nuevas tecnologías. Este proceso no tiene que empezar con la ruta descrita que incluye una multitud de sistemas y dispositivos de diagnóstico interconectados, sino que puede empezar de forma lenta y gradual con la introducción de un único dispositivo de diagnóstico. Un buen ejemplo sería la MESI mTABLET, que es una solución de diagnóstico portátil y completamente personalizada formada por una tableta, los módulos de diagnóstico inalámbricos y el sistema de gestión de HCE mRECORD y mSTORE, un repositorio en línea de aplicaciones de diagnóstico.

El dispositivo mTABLET y los componentes de hardware y software adicionales forman un ecosistema completo que permite realizar diagnósticos e intercambiar resultados de diagnósticos entre los profesionales sanitarios deseados (incluso los que no son usuarios de mTABLET). La integración directa de un sistema de HCE en un dispositivo de diagnóstico (físico) es una solución única y ofrece una entrada asequible al nuevo mundo de la medicina digital.

La digitalización de los flujos de trabajo es el futuro de la atención primera preventiva en el sector público y el sector privado, teniendo el último una posición de liderazgo a nivel de adopción de nuevas tecnologías que ahorran tiempo y dinero.