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Evaluacion-del-IDB-versatil

El diagnóstico de la enfermedad arterial periférica (EAP) puede ser una tarea compleja, incluso con el uso de herramientas de diagnóstico modernas. Nos referimos de forma específica a las que se utilizan para la evaluación del ITB, que presentan en su conjunto una desventaja significativa: no pueden usarse en pacientes con arterias no comprimibles. Afortunadamente, existe una alternativa.

Para ser justos, el principal problema en el ámbito del diagnóstico de la EAP no consiste en la (in)adecuación de un método u otro en casos específicos, sino en la infrautilización de cualquier método de diagnóstico. En concreto, a pesar de la creciente prevalencia de la EAP, existe un número significativo de posibles pacientes que aún permanecen sin diagnosticar [1, 2]. Por desgracia, esta afirmación es cierta hasta para las personas en riesgo. Un estudio exhaustivo sobre la calidad del tratamiento de las heridas en el Reino Unido halló que el 40 % de los pacientes con úlceras en las piernas aún no habían obtenido una evaluación del ITB.

Un diagnóstico tardío o inexistente puede tener resultados similares, aunque esto depende en gran medida de la compleja interacción de diversos factores de riesgo que pueden afectar al paciente. El factor de riesgo más prominente es la diabetes mellitus, que es responsable tanto de la mayor incidencia de la enfermedad como de la gravedad de sus muchas complicaciones [4]. El tabaquismo ocupa el segundo lugar, aunque podría compartir el primer puesto con la diabetes [5]. Las mujeres fumadoras están especialmente en riesgo con una sorprendente prevalencia 20 veces superior a la de las mujeres que nunca han fumado [6]. Y, lo que es aún más importante, mientras que el cese del consumo de tabaco y su abstinencia continua tienen muchas ventajas positivas sobre la salud y eliminan o, al menos, mitigan considerablemente el riesgo de desarrollar diversas enfermedades, no puede decirse lo mismo de la EAP [7, 8, 9, 10, 11]. Los exfumadores tienen un riesgo 2,6 veces mayor que los no fumadores [12].

Entre los factores de riesgo, también se incluye un historial previo de ECV y afecciones asociadas, especialmente la enfermedad arterial coronaria (EAC), que constituye un indicio de aterosclerosis, infarto de miocardio (IM), ataques isquémicos transitorios (AIT) y accidente cerebrovascular [13, 14, 15, 16, 17, 18]. Por último, pero no por ello menos importante, existen factores de riesgo cardiovasculares típicos, tales como la hipertensión, la hiperlipidemia, un peso poco saludable, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y un historial familiar de EAP [19, 20, 21, 22, 23].

Aun así, apenas pueden compararse con la diabetes debido a sus efectos complejos y perjudiciales sobre aquellas personas que padecen EAP. Existe también otro factor de riesgo, que no se ha mencionado entre los ya indicados, que deja constancia de su notable ausencia en numerosas directrices de diagnóstico y de tratamiento relacionadas con la EAP. Estamos hablando, naturalmente, de la enfermedad renal crónica (ERC): las estimaciones de los índices de prevalencia de la EAP en pacientes con ERC varían enormemente desde aproximadamente el 23 % y 25 % hasta el 35 % [24, 25, 26]. Por otra parte, las cifras que se esconden tras el aumento del riesgo en un paciente con insuficiencia renal y un ITB bajo, definido como < 0,9, están fundamentadas por una sólida investigación [27].

Por desgracia, la insuficiencia renal y la diabetes van de la mano, ya que la última es la causa más habitual de la primera [28]. No obstante, desde el punto de vista de la EAP, ambas enfermedades tienen otro punto en común: pueden causar la calcificación de las arterias (arterias no comprimibles) [29, 30, 31]. Este aspecto no permite el uso de la evaluación del ITB, pero tampoco requiere la utilización de métodos más complejos y costosos, como la angiografía, ya que existe otro método igualmente práctico y sencillo: la evaluación del índice dedo del pie-brazo (IDB).

La herramienta de diagnóstico mTABLET TBI

Versatile-TBI-assessment

La evaluación del ITB, tanto con una sonda Doppler y un tensiómetro como con un dispositivo oscilométrico-pletismográfico, en aquellos pacientes con arterias no comprimibles, siempre mostrará una puntuación anormalmente alta (por lo general, en el rango de ≥ 1,30), que no sirve para diagnosticar la EAP o su gravedad. Aporta un valor diagnóstico limitado y específico (un ITB ≥ 1,4 está asociado a un mayor riesgo de IM en la población en riesgo), pero poco más [32]. Por otra parte, el IDB no está sujeto a tales limitaciones, ya que las arterias del dedo del pie raramente tienen un carácter no comprimible [33].

El IDB presenta otras ventajas en comparación con el ITB. Es más adecuado para pacientes con un dolor insoportable en las extremidades inferiores y para aquellas personas con enfermedad renal en fase terminal, e incluso se considera un indicador informal de la mortalidad en pacientes con diálisis [34, 35, 36, 37]. También se observó el uso de una herramienta de diagnóstico similar en los pacientes con diabetes de tipo 2: un IDB está asociado a un mayor riesgo de ECV recurrentes y a la progresión de la neuropatía diabética [38, 39].

No obstante, esta mayor versatilidad de la evaluación del IDB para pacientes específicos solo adquiere realmente relevancia si se lleva a cabo con un dispositivo de diagnóstico que ofrezca más que muchos aparatos similares que se encuentran en el mercado como, por ejemplo, MESI mTABLET TBI. MESI mTABLET TBI es una herramienta de diagnóstico completa para medir la tensión arterial en uno o en ambos dedos del pie simultáneamente. MESI mTABLET y el módulo de diagnóstico del IDB están conectados entre sí de forma inalámbrica y, teniendo en cuenta que funcionan con baterías, pueden utilizarse sin cables de conexión.

Otra función significativa de MESI mTABLET TBI que no se encuentra en otros dispositivos de diagnóstico es la compatibilidad integrada con historiales médicos electrónicos, que implica la creación, la gestión, el almacenamiento automático de los resultados y el uso compartido con otros profesionales sanitarios. Por tanto, los usuarios pueden enviar datos de diagnóstico a otro especialista, antes de que esta persona reciba incluso al (a los) paciente(s) derivado(s), o solicitar fácilmente una segunda opinión. Esto es incluso posible aunque el destinatario no sea usuario de MESI mTABLET, ya que MESI mRECORDS admite el uso compartido de datos en otros dispositivos (PC, tabletas, teléfonos móviles, etc.).

Las arterias no comprimibles en pacientes con una posible EAP no permiten el uso de la normalmente versátil evaluación del ITB, favoreciendo el uso de la medición del IDB. Existen varios dispositivos de diagnóstico en el mercado para llevar a cabo esta última medición, pero ninguno es tan intuitivo y fácil de utilizar como MESI mTABLET TBI, que se ha diseñado teniendo en cuenta el futuro digital.