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La-importancia-del-ITB-en-una-terapia-de-compresión-efectiva

La enfermedad venosa crónica es una enfermedad vascular bastante común que a menudo no es diagnosticada por médicos y otros profesionales médicos hasta que se activan sus complicaciones. Debería utilizarse una gestión conservadora adecuada y a tiempo en la forma de terapia de compresión antes de contemplar otros tratamientos más agresivos.

La enfermedad venosa crónica (EVC) afecta a hombres y mujeres prácticamente por igual (aunque algunas condiciones son más populares en las mujeres, otras lo son más en los hombres), y se estima que cerca del 83,6% de la población del mundo se ve afectada por la misma [1].

Como término paraguas, EVC cubre condiciones comunes y relativamente benignas como la telangiestasia (arañas vasculares), las venas reticulares y las venas varicosas, además de otras más graves, como la insuficiencia venosa crónica (IVC) que, entre otros síntomas, se manifiesta como una ulceración (venosa). Puesto que este documento trata sobre el tratamiento adecuado (conservador) de las úlceras venosas de las piernas, el término IVC se utiliza en asociación con la ulceración.

Por lo que respecta a la ulceración venosa de las piernas, la mayoría de úlceras de las piernas están causadas por el IVC, que acumula el 72% de todos los casos, mientras que las úlceras de insuficiencia arterial (úlceras isquémicas) representan entre el 10 y el 30% de todos los casos de ulceración de piernas [2].

¿Por qué mencionar las úlceras de insuficiencia arterial? Porque existe una diferencia significativa en la fisiopatología subyacente de ambos tipos de úlceras y los métodos de tratamiento requeridos. Mientras que las de origen venoso pueden (inicialmente) gestionarse mediante terapia de compresión, las úlceras arteriales están causadas comúnmente por la enfermedad arterial periférica (EAP), la cual es una condición mucho más grave y que está fuertemente correlacionada con la salud cardiovascular en general [3].

El método con mejor coste y con mayor eficiencia en función del tiempo para diferenciar entre ambas se basa en una medición del ITB, que puede realizarse en una práctica general (un entorno de atención primaria).

Enfermedad arterial: 101

En individuos saludables, la presión venosa a nivel de tobillo cae durante el esfuerzo físico debido a la acción de los músculos de la pantorrilla y las válvulas venosas funcionales que previenen el reflujo venoso. Este mecanismo, esencial para el flujo adecuado de la sangre, puede fallar debido a una variedad de razones, incluyendo el fallo muscular de la pantorrilla (parálisis o daños), un fallo de las válvulas venosas (debido a venas varicosas), daño a las venas profundas, obstrucción venosa, etc. El resultado final es una presión venosa más alta, que conduce a la hipertensión venosa crónica, que tiene varias consecuencias graves, concretamente, la ulceración venosa.

La gravedad y progresión de la enfermedad venosa crónica como tal se describe mejor usando los términos definidos en el sistema de clasificación estándar conocido como CEAP, que permite una comunicación mejor y menos ambigua acerca de los problemas venosos entre profesionales de la salud.

El sistema de clasificación CEAP (Clasificación clínica) [4]:

  • C0 Ausencia de signos visibles o palpables de enfermedades venosas.
  • C1 Telangietasia o venas reticulares.
  • C2 Venas varicosas.
  • C3 Edema.
  • C4a Pigmentación o eccema.
  • C4b Lipodermatoesclerosis o atrophie blanche.
  • C5 Úlcera venosa curada.
  • C6 Úlcera venosa activa.

La razón detrás del tratamiento de enfermedades venosas está claro, puesto que incluso las manifestaciones menos graves tienen un dramático impacto en la calidad de vida de los pacientes. Esto se acentúa con la enfermedad más grave, la IVC (ulceración venosa), que tiene una huella económica significativa, lo que estima en costes anuales de más de 1 mil millones de dólares en los Estados Unidos y entre 400 y 600 millones de libras en el Reino Unido respectivamente [5].

Una de las causas subyacentes de tal alto coste es el diagnóstico tardío de esta enfermedad, a menudo cuando se encuentra en forma grave, cuando el tratamiento de compresión es menos efectivo y la cirugía y las medicaciones reciben prioridad.  

Sistemas de vendaje y niveles de compresión

La primera línea de defensa en la prevención de las úlceras de las piernas y la curación de las existentes es el uso de vendas y medias elásticas y no elásticas. Ayudan al retorno venoso (RV) y facilitan un bombeado sanguíneo más eficiente de vuelta al corazón, reducen el dolor y edemas y tienen un efecto preventivo en la recurrencia de úlceras.

La aplicación de vendajes o medias es un procedimiento complicado, sujeto al tamaño, forma y estructura física de la pierna afectada, el tipo de vendajes/material utilizado, la cantidad de capas, etc., y se entiende según la habilidad y técnica de la persona que fija los vendajes. Sin embargo, antes de decidir si empezar la terapia de compresión, el profesional debería entender los niveles de compresión y su conexión con la naturaleza de la ulceración de la pierna.

Clasificación de los niveles de compresión:

  • Leve (menos de 20mmHg).
  • Moderado (20 a 40mmHg).
  • Fuerte (40 a 60mmHg).
  • Muy fuerte (más de 60mmHg).

El nivel de compresión debería escogerse según la gravedad de la ulceración a la vez que debe mantener niveles aceptables de mobilidad dentro del grado de tolerancia del paciente. El consenso general es que los médicos deberían ejercer la precaución cuando prescriben la terapia de compresión a los pacientes con problemas cardíacos, neuropatía y EAP leve, mientras que en casos de EAP grave, la terapia de compresión queda desaconsejada en favor de otros tratamientos. Esto lleva a la importancia del ITB.

La importancia de la medición del ITB

El índice tobillo-brazo (con presión) (ITB o IPTB) es una de las herramientas más valiosas para la evaluación de tipos de ulceración de piernas y de la presencia de EAP. Esto es especialmente cierto en casos en los que los pacientes presentan úlceras tanto venosas como arteriales y existe ambigüedad sobre qué aplicación de terapia de compresión debería aplicarse, así como el nivel de compresión necesario. Afortunadamente, una medición del ITB es un procedimiento rápido y no invasivo que los pacientes toleran bien. Existen dos métodos de medir el ITB, pero uno es claramente superior al otro por lo que respecta a la criba rápida y fácil de pacientes en las consultas generales.

El método estándar consiste en usar una sonda Doppler y un esfigmomanómetro. Pese a que es fiable y preciso cuando lo utiliza un operario experimentado, su precisión disminuye enormemente si lo utiliza un operario sin experiencia o alguien que realiza la medición de forma ocasional(6). Otra gran desventaja es el tiempo necesario para el procedimiento entero, que puede tardar hasta 30 minutos. La respuesta a estos problemas es el MESI ABPI MD® dispositivo de diagnóstico, que ofrece una medición del ITB totalmente automatizada en una fracción de tiempo, de promedio 1 minuto, y requiere una formación mínima para su uso.

Con la rápida adopción de MESI ABPI MD® en las instalaciones sanitarias y las consultas generales de todo el mundo, cada vez más profesionales son capaces de proporcionar mejores diagnósticos de ulceraciones en las piernas, resultando en mejores elecciones de métodos de tratamiento que ayudan a sus pacientes a llevar vidas felices y productivas.

Nota: Este resumen de la importancia del ITB en una terapia de compresión efectiva se elaboró basándose en el artículo de Terapia de Compresión Efectiva disponible en https://www.wounds-uk.com/resources/details/effective-compression-therapy. Para una información más completa sobre las mejores prácticas en el tratamiento de ulceraciones venosas, por favor, consulte con el organismo de gobierno sanitario de su país.