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Los-efectos-de-la-edad-el-peso-y-el-historial-familiar-en-el-índice-tobillo-brazo

Existen muchos factores de riesgo para la enfermedad arterial periférica (EAP) y, como ocurre con muchas otras enfermedades, algunas no pueden modificarse y otras son modificables por el paciente. Y, como ocurre con cualquier otra enfermedad, los pacientes con EAP pueden sufrir ambas de una forma similar a las personas con otras enfermedades cardio‑vasculares (ECV).

Los factores de riesgo que se imputan con mayor frecuencia a la ECV son la edad, el sexo y los antecedentes familiares (predisposición genética), pero algunos otros pacientes responden a factores relacionados con el estilo de vida como la obesidad, el tabaquismo y el sedentarismo físico. Por ejemplo, para la enfermedad arterial coronaria (EAC), el tipo más frecuente de ECV y la principal causa de mortalidad en todo el mundo (todas las ECV y por sí sola), la mortalidad aumenta entre 2,3 y el 2,7 veces en los hombres y entre 2,9 y 3,7 veces en las mujeres para cada década de vida (después de los 50 años) [1, 2].

El historial familiar también desempeña un papel importante en la incidencia de la ECV y se ha estimado que un familiar con un historial de ECV arteriosclerótica prematura aumenta el riesgo individual de sufrir EVC por un factor de 3 [3]. El peso inadecuado (sobrepeso, obesidad o peso insuficiente) es otro factor de gran complejidad y suele estar relacionado con otros problemas [4].

¿Por qué la edad, el peso y el historial familiar son un factor de riesgo crítico para la EAP?

La edad avanzada está correlacionada positivamente con un aumento del riesgo de sufrir EAP y la incidencia de EAP aumenta con la edad. Varios estudios han demostrado que el riesgo de sufrir EAP aumenta aproximadamente de dos a tres veces por cada aumento de 10 años después de los 40 años [5].

Este hecho está muy relacionado con personas muy mayores, ya que la incidencia de EAP aumenta del 1-50 en el grupo de edad 40-50 años, al 1-3 en el grupo de edad formado por pacientes con edades que van de los 91 a los 100 años [6].

Los motivos de este hecho son muy variados y varían entre el hecho reconocido de que la aterosclerosis (el principal mecanismo de desarrollo de la EAP) empeora con la edad, a causa de la reducción de la actividad física (disminución de la resistencia muscular, equilibrio, flexibilidad, etc.), lo que tiene un efecto antiaterogénico.

Los estudios sobre la base genética de la EAP se encuentran en sus primeras fases y todavía no han identificado los marcadores genéticos definitivos para la EAP, mientras que los efectos más amplios y tangibles del historial familiar son bien conocidos. Los estudios han demostrado que las personas con historial familiar de EAP tienen el doble de riesgo de sufrirla que las personas sin antecedentes familiares de EAP. Esta asociación era todavía más evidente en personas con menos de 68 años y en personas con más de un familiar afectado [7].

La asociación entre peso (a menudo expresado como índice de masa corporal o IMC) y EAP es más incierta en comparación con los otros dos factores de riesgo mencionados anteriormente, ya que a menudo, cuando se realizan estudios sobre factores de riesgo, resulta complicado distinguir entre los efectos del IMC alto (o bajo) y factores de riesgo coexistentes como el tabaquismo, la hipertensión, la  dislipidemia y la diabetes. Aún así, las personas de bajo peso (aquellas con un IMC inferior a 18,5 kg/m2) con EAP sufren un mayor riesgo de mortalidad, mientras que las personas mayores con un IMC superior (pero con buena salud) tienen una incidencia mayor de EAP [8, 9].

Los exámenes preventivos de EAP sobre la base de la medición del ITB se recomiendan para personas que tienen más de 65 años de edad, con sobrepeso o peso insuficiente (especialmente si pueden sufrir otros factores de riesgo para EAP específicamente o ECV en general) y tienen antecedentes familiares de EAP [10].