¿Por qué mejorar su práctica médica?

Why-upgrade-your-medical-practice-2

Vivimos en una época en la que la información es tanto o incluso más valiosa que el dinero, ya que puede tener un mayor valor monetario si se utiliza de manera adecuada. Por tanto, no debería sorprendernos que se estén invirtiendo recursos significativos en el almacenamiento, el análisis y la protección de datos. Y esta inversión se extiende a todos los ámbitos e industrias, incluida la medicina.

Hoy en día, casi toda la información sobre una persona está digitalizada, al menos en los países de renta alta, aunque algunos países con ingresos bajos y medios están poniéndose al día rápidamente. En cualquier caso, y siendo más precisos, resulta probable que una parte de la información se guarde durante un determinado período de tiempo en formato tanto digital como físico (copia impresa en papel). Esta práctica suele ser habitual en muchos países como, por ejemplo, Alemania, para cumplir la legislación específica en materia de privacidad, aunque probablemente cambie en el futuro [1].

La digitalización tiene sentido en diversos contextos, en particular en el ámbito médico, puesto que ya se ha hecho hueco en un sinfín de industrias diferentes. Algunos buenos ejemplos serían el comercio minorista, las ventas y el marketing, que hacen uso de una ingente cantidad de datos obtenidos de sitios web, redes sociales y aplicaciones (móviles) para encontrar prospectos (clientes potenciales) y convertirlos en clientes (consumidores). No obstante, no todas las organizaciones utilizan datos (digitalizados) de la misma forma o con la misma finalidad.

Una de las principales ventajas de la digitalización no es solo la mayor facilidad a la hora de analizar y gestionar los datos, sino también la posibilidad de compartirlos de manera práctica y sencilla entre un número arbitrario de destinatarios (gracias a los avances en la comunicación inalámbrica). Esto resulta especialmente útil en los centros asistenciales, ya que la información del paciente puede compartirse casi al instante entre el personal implicado en su tratamiento, es decir, médico de cabecera/personal, especialistas, personal de enfermería, técnicos de laboratorio, etc. Y aún hay más: es posible restringir el uso de datos para destinatarios específicos (partes interesadas), lo que reduce o elimina por completo la posibilidad de alterar (in)voluntariamente (falsificar) la información, que constituye una grave transgresión ética y legal [2].

Ventajas de la digitalización

Atrás quedaron los días de las carpetas y de las historias clínicas en papel, que, en ocasiones, tenían la fea costumbre de perderse o apilarse en el fondo de los archivadores, donde solo podían encontrarlas el personal de enfermería o los administradores más tenaces. ¿O no? A pesar de la creciente adopción de los historiales clínicos electrónicos (HCE), también conocidos como historiales clínicos informatizados (HCI), siguen existiendo numerosos centros de salud, especialmente consultorios privados de atención primaria, que utilizan historiales clínicos en papel.

Actualmente, el término «digitalización» se utiliza cada vez más en el mismo contexto que la modernización de la medicina, aunque algunos componentes asociados a este concepto son mucho más antiguos de lo que muchos creerían. Por ejemplo, el primer HCE apareció a principios de 1990, cuando las tecnologías (ordenadores, protocolos y equipos de redes, Internet, etc.) que permitían su uso aún estaban en sus primeras fases de desarrollo [3].

Mucho ha llovido desde aquellos primeros días; de hecho, en la actualidad, los HCE ofrecen una flexibilidad sin precedentes para el análisis y la introducción de datos, así como la posibilidad de intercambiar esta información fácilmente entre dispositivos móviles y fijos. Algunas de las ventajas de esta tecnología incluyen la opción de automatizar determinados procesos triviales (liberando a los médicos y al personal de enfermería de mucha carga de trabajo para que puedan centrarse en tareas más importantes) y de habilitar recordatorios que advierten a las respectivas partes interesadas (médico y personal de enfermería) acerca de la necesidad de que el paciente se someta a una prueba diagnóstica específica o informan sobre si este se ha sometido a dicha prueba y ha recibido un diagnóstico (tal como se explica más adelante).

Pero ¿cuáles son las ventajas reales de los HCE tanto para médicos como para pacientes?

Son numerosas, aunque vale la pena destacar algunas por encima de otras. La primera es sencillamente una atención de mejor calidad en general [4, 5]. La siguiente es un descenso considerable de los errores de prescripción a causa de una caligrafía deficiente (escritura ilegible), ya que todo el texto (formato de los datos) es uniforme [6, 7, 8].

También ha quedado demostrada la eficacia del uso de recordatorios automáticos que informan de que algunos pacientes requieren tratamiento adicional o de seguimiento (basándose en su historial clínico/tratamientos anteriores). Las alertas informatizadas para pacientes con un alto riesgo de sufrir trombosis venosa profunda han dado lugar a un aumento del 19 % en el uso profiláctico de anticoagulantes y a un descenso del 41 % en el riesgo de sufrir embolia pulmonar o trombosis venosa profunda durante los 90 días posteriores al alta [9].

Varios estudios también han demostrado que los médicos que han usado HCE han recibido menos reclamaciones por negligencia: el 6,1 % de los usuarios de HCE tiene un historial de negligencia médica que ha resultado en pago, en comparación con el 10,8 % de los usuarios que no han empleado este sistema [10].

Entre las diversas soluciones de software disponibles en el mercado para la creación, el almacenamiento, la gestión y el intercambio de HCE, se encuentra MESI mRECORDS. Además de ofrecer una gran versatilidad en una variedad de entornos médicos y de aplicación, esta solución se ha desarrollado partiendo de la base de una extensa investigación sobre flujos de trabajo eficaces en los centros de salud y potenciando una interfaz de usuario avanzada e intuitiva. Asimismo, es totalmente compatible (aunque sería más recomendable decir que «está totalmente integrada») con MESI mTABLET, formando en su conjunto una completa solución de diagnóstico de diseño modular. En resumidas cuentas, se trata de un enfoque revolucionario en cuanto a los requisitos de la asistencia sanitaria actual.

De manera más específica, mRECORDS ofrece el almacenamiento de todos los datos sobre pacientes específicos en una única ubicación (un análisis progresivo más sencillo), no solo los resultados de medición/diagnóstico obtenidos con el dispositivo mTABLET. Estos datos incluyen, entre otros, clasificación de pacientes, opiniones de especialistas, consultas y muchos otros tipos de datos (además de los datos de medición del dispositivo). Otra función importante es la naturaleza actualizable del dispositivo mTABLET, que afecta (in)directamente a todo el ecosistema (compuesto por mTABLET, herramientas de diagnóstico y mRECORDS). Esto permite al usuario personalizar la solución en función de sus necesidades específicas con la ventaja añadida del fácil almacenamiento de todos los datos (mRECORDS).

Por último, mRECORDS ofrece la posibilidad de compartir fácilmente información guardada en ordenadores (a través de un navegador web), dispositivos móviles y mTABLETs entre profesionales sanitarios. Obviamente, los datos tienen el mismo formato, lo que disminuye la posibilidad de confusiones gracias a la estandarización de los informes y conlleva la reducción del tiempo invertido en el diagnóstico y el tratamiento.

La mejora de su práctica médica a través de herramientas de diagnóstico modernas que ofrecen una forma fácil y práctica de gestionar historias clínicas ya no constituye una búsqueda fantasiosa de lo último en aparatos para el ámbito médico, sino una creciente necesidad. El ahorro de tiempo, dinero y recursos es solo una de las ventajas, por no mencionar la rastreabilidad de la introducción de datos, que ofrece un nivel de seguridad adicional en situaciones de conflicto.


Referencias:

[1] https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4607324/

[2] https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMsa1102519

[3] https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/9090521/

[4] https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/12411618/

[5] https://bpspubs.onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/j.1365-2125.2009.03425.x

[6] https://www.nejm.org/doi/10.1056/NEJMoa041533

[7] https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/19029502/