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Predicciones-de-muerte-para-las-enfermedades-del-corazon-a-causa-del-coronavirus

Actualmente estamos empezando a registrar cifras de fallecimientos en todo el mundo y el indicador más importante para la supervivencia es el estado de salud antes de la infección. De hecho, la comorbilidad número uno del 10% de las muertes ha sido alguna enfermedad del corazón.

Aquí explicamos el motivo. Cuando nuestro organismo se infecta con un virus, el cuerpo tiene un aumento de la demanda metabólica para luchar contra la infección. Eso significa que el cuerpo pedirá un esfuerzo mayor al corazón. En el caso del coronavirus, este esfuerzo será mucho mayor. La demanda metabólica en caso de infección con un virus como este suele ser de cuatro a ocho veces más de la carga de trabajo normal en el corazón. Sería como subir las escaleras pero corriendo.

Existe un consenso entre los expertos sobre que los pacientes con enfermedad arterial coronaria o insuficiencia cardíaca tienen un mayor riesgo de sufrir episodios agudos o exacerbaciones provocados por infecciones respiratorias virales, con otras comorbilidades (diabetes, obesidad, hipertensión, EPOC, enfermedad renal) que aumentan aún más el riesgo.

Las infecciones virales agudas tienen tres categorías de efectos a corto plazo en el sistema cardiovascular:

  1. Aumento del riesgo de síndromes coronarios agudos asociados a la respuesta inflamatoria severa a la infección
  2. Depresión miocárdica que provoca una insuficiencia cardíaca.
  3. Riesgo infradiagnosticado de arritmias, también relacionado con una inflamación aguda.

Se ha sugerido que la influenza puede precipitar la rotura de placas, aumentar las citocinas que desestabilizan las placas y desencadenar la cascada de coagulación, pero los mecanismos causales precisos por los que la gripe genera efectos adversos no están claros. Los estudios realizados en ratones han demostrado que el virus de la influenza infecta directamente las placas ateroscleróticas y provoca una inflamación celular severa a nivel vascular. También existen claras evidencias de que la infección por influenza puede aumentar el riesgo de padecer síndromes coronarios agudos y varios ensayos han demostrado que la vacuna de la gripe puede prevenir los infartos de miocardio.

Las directrices de prevención secundarias de la Asociación Estadounidense del Corazón (AHA) recomiendan la vacuna de la gripe como medida para reducir el riesgo de episodios cardiovasculares.

Implicaciones del COVID-19 para los pacientes con afecciones cardiovasculares subyacentes:

  • Hacer planes para identificar y aislar rápidamente a los pacientes cardiovasculares con síntomas de COVID-19 del resto de pacientes, inclusive en entornos ambulatorios.
  • Los pacientes con enfermedades cardiovasculares subyacentes tienen un riesgo mayor de contraer COVID-19 y tienen un pronóstico peor.
  • Es razonable advertir a todos los pacientes cardiovasculares del aumento del riesgo potencial y animarles a adoptar precauciones razonables adicionales.
  • Es importante que los pacientes con ECV cumplan el calendario de vacunaciones, incluida la vacuna antineumocócica, debido al mayor riesgo de sufrir una infección bacteriana secundaria con COVID-19.
  • Los pacientes con ECV deben vacunarse de la gripe de conformidad con las directrices actuales de la AHA.
  • En regiones con brotes activos de COVID-19, se aconseja sustituir las visitas rutinarias presenciales por visitas telefónicas o visitas de telesalud para los pacientes estables con ECV para evitar posibles infecciones de COVID-19.
  • Se aconseja hacer un triaje de los pacientes con COVID-19 en función de sus afecciones cardiovasculares, diabéticas, respiratorias, renales, oncológicas u otras afecciones comórbidas para recibir un tratamiento prioritario.
  • Los informes de casos publicados sugieren que los pacientes con afecciones comórbidas subyacentes tienen un mayor riesgo de contraer el COVID-19 y también un pronóstico peor.
  • La tasa de letalidad para pacientes comórbidos es materialmente más alta que la tasa de la población media:

cáncer: 5,6%
hipertensión: 6,0%
enfermedad respiratoria crónica: 6,3%
diabetes: 7,3%
enfermedad cardiovascular: 10,5%